10 motivos por los que las editoriales rechazan tu manuscrito

Uno de los peores tragos por los que tiene que pasar un escritor es ser desestimado, o peor, ignorado por las editoriales a las que manda su obra. Poco a poco nos vamos acostumbrando, pero lo cierto es que es difícil aceptar al rechazo cuando uno ha invertido tanto tiempo y esfuerzo en escribir.

Vamos a analizar los motivos por los que las editoriales rechazan los manuscritos (aunque ellos no nos lo digan).

1. No aceptan manuscritos no solicitados.

Un error muy común que cometen los escritores es enviar su manuscrito aunque la editorial no acepte, “por si suena la flauta”. Pero si pone claramente que no aceptan manuscritos enviarlo es una pérdida de tiempo, porque ni siquiera van a abrirlo.

*Si en la web no pone nada, lo mejor es llamar por teléfono a la editorial y preguntarlo. ¡Tardas un minuto!

2. No entra en la línea editorial.

Esta razón parece una excusa barata para no publicar, pero no siempre es así. Una editorial de poesía no va a publicar novela, o una de juvenil no va a publicar infantil. Otras veces la línea es mucho más fina que eso.

Por otra parte, la línea editorial es, en esencia, lo que le gusta al editor. Por tanto, esta también es una manera elegante de decir que no le ha interesado lo suficiente tu manuscrito. ¿O preferirías que dijeran directamente: “tu novela no nos gusta”?

3. Faltas de ortografía.

Antes de hacer cualquier envío, asegúrate de que no se te ha colado ni una errata, ni mucho menos una falta de ortografía. Son normales durante un proceso de escritura, pero se pueden convertir en un auténtico espanta-editores.

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4. Documento con formato incómodo para leer.

La fuente “Freestyle Script” puede ser preciosa, pero no vale. El documento debe enviarse con una fuente de letra básica y legible (Times New Roman es perfecta), con márgenes tamaño estándar y un interlineado generoso que dé sensación de limpieza para facilitar la labor del lector. Y por supuesto, ¡siempre en PDF!

5. El email está en blanco.

No es aconsejable escribir grandes parrafadas en los emails a las editoriales, pero tampoco dejarlo en blanco con la novela adjunta. Por educación, como mínimo saluda y preséntate a ti y a tu obra. Tampoco está de más hacer algún comentario sobre la editorial.

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6. Solo has mandado a grandes editoriales.

Si te has dedicado a escribir a Planeta, Alfaguara y Anagrama, las posibilidades de que presten atención a tu obra son… digamos muy bajas. Mejor dedica tiempo a investigar sobre editoriales independientes, y cuando creas que tienes una amplia lista, ¡sigue buscando! Hay editoriales muy pequeñas que apuestan por autores poco conocidos, solo tienes que escarbar en la red.

7. No hay datos del autor.

La mayor parte de los editores dan mucha importancia a la figura del autor. Lo ideal es que ya hayas publicado antes, pero incluso si no lo has hecho, debes incluir una breve presentación con tu currículum literario: qué has escrito, autores de referencia, premios obtenidos (si son muchos, haz una selección de los más importantes), etc.

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8. La obra no tiene la extensión adecuada.

El número de páginas es más importante de lo que parece a la hora de publicar un libro. 90 páginas no conforman un libro bien armado, y 600 suponen mucho gasto de imprenta. ¡Ojo! No es lo mismo una página de Word en DIN A4 que una página maquetada en A5.

*En otra entrada hablaremos de cuánto hay que sumar a tus páginas de Word para saber el número de páginas maquetadas.

9. La obra no está completa.

Algunas editoriales piden que les envíes unos capítulos, pero otras necesitan la obra completa para evaluarte. Si en la página web no especifican nada, mándala entera. No te preocupes, que no te van a robar la idea.

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10. Solo aceptan manuscritos en papel (o viceversa).

Hoy en día lo más normal es que las obras sean evaluadas en digital, ya que el papel ocupa un espacio que no todas las editoriales tienen, y además los PDFs ofrecen una gran variedad de herramientas de corrección. De cualquier forma, a veces solo aceptan en papel, así que antes, como siempre, asegúrate.

CONCLUSIÓN

La clave está en informarse muy bien del tipo de obras que publica la editorial y de cómo desean recibir los manuscritos. Escribe un email lleno de motivación y que refleje que has investigado bien la editorial. Es un trabajo arduo pero merece la pena para focalizar nuestras fuerzas y ahorrarnos disgustos.

Y recuerda que los editores tienen muchísimos manuscritos que leer, así que la paciencia debe ser tu mayor virtud.

¡MUCHA SUERTE!

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10 Comentarios;

  1. Agradezco su información. Yo sé que escribir una novela es difícil; pero también he llegado a la conclusión de que lograr la publicación es casi un imposible, cuando eres un autor nuevo. Mil gracias.

    1. Las editoriales son muy cómodas, van sobre seguro, ni que decir hay que muchas novelas que hoy día son famosas, en sus principios fueron rechazadas por las editoriales. Y por pura casualidad fueron editadas por alguna que decidió ser audaz, y ¡BINGO! éxito seguro.
      Ellos solo quieren marear la perdiz: Que si cuantas veces has publicado, que si en cuantos concursos has participado, que si has ganado algún premio, etc.
      No reconocen la genialidad, no quieren correr riesgos, salvo que…” tengas influencias y ya sabemos como funciona el tinglado”.
      En fin, el Quijote no ganó ningún premio en su época, y hoy día es un referente. No te desanimes, publica en Armazón. Yo lo voy ha hacer. Porque no tengo tiempo para las estupideces de los remilgamierdosos de mente cuadriculada, que solo editan mediocridad y nos la pretenden vender por originalidad.
      Te deseo mucha suerte, y te envió mucho animo.
      Tu eres el creador, ganes o no dinero con tus libros, siempre serás el creador. Ellos solo serán los mediocres que no supieron creer en tí.

  2. Todas las editoriales exageran cuando te ofrecen tantas cosas, que luego no se realizan.
    Especialmente en la promoción y distribución.
    Se limitan a poner en el catálogo la tapa de tu libro y si alguien quiere leer algún párrafo para ver de qué va y el estilo del autor, no abre el libro. El comprador tiene que encargar el libro y si no sabe lo que compra, ni el autor es conocido, ni premiado, pues no compra. Así de sencillo.
    Las editoriales no tienen gasto alguno pues el autor lo ha pagado con un ‘pack’ y la editorial/distribuidora únicamente imprimen un libro si ya hay un comprador que lo ha pagado.
    Y si no te mueves o tienes contactos en los circulos literarios, despídete.
    Toma nota: si publicas nunca sabrás cuánto se ha vendido. Me está pasando a mí.

    1. Antes de dedicarme al mundo de la edición, mi pasión era pasar horas y horas en cualquier librería intentando descubrir un nuevo autor. Desde que tengo la editorial, el ir a una librería es un estrés. ¿Cómo consigo yo vender los libros de mis autores en este mar de libros?

      Como bien dices, los lectores compran los libros de autores que conocen. Si no eres una autora conocida, quizás la autoedición es una buena opción; así controlas todos los procesos. Eso sí, ha de ser con una editorial que te ofrezca garantías y seguridad.

      Quizás también es importante saber que el éxito forma parte de un camino y que este camino se debería disfrutar paso a paso.

      Uno de nuestros post en el blog será sobre los porcentajes y los números del mundo editorial. No es un camino de rosas para nadie, pero puede ser un camino compartido del que disfrutar. Esa es nuestra labor como editorial; dimensionar las opciones, ayudarte a que tu libro responda a criterios de calidad e intentar que todos y cada uno de los pasos que demos permitan consolidar tu proyecto como autor.

      Un abrazo y mucha suerte.

  3. Soy un periodista de 67 años ya retirado, y tuve el privilegio de que una revista europea especializada en transporte marítimo publicara mi primer libro. Por cierto, el tema elegido estaba directamente ligado a ese fascinante mundo de los barcos y la navegación, y tan solo la investigación histórica me tomó casi un año de arduo trabajo. Mi obra versó sobre el naufragio de un velero británico acaecido en 1910 en las costas del norte de Chile -mi país de origen- al que tuve que seguirle el rastro desde su mismísima botadura ocurrida en 1896. Creo que es de perogrullo decir que el escritor en ciernes debe escribir solamente sobre temas que le apasionen, y hacerlo con la máxima rigurosidad histórica y técnica. En mi particular caso, durante mi juventud me enrolé en la marina mercante, por lo que el mar y la navegación son una de mis grandes pasiones. Las editoriales se dan perfecta cuenta cuando el escritor domina un tema, por lo que es de capital importancia la investigación previa. Por cierto, consideran casi una ofensa el que se les haga llegar un manuscrito plagado de errores ortográficos, o de prosodia y sintaxis. Jamás debemos olvidar que es difícil que una persona que haya leído muy poco durante su niñez, adolescencia y juventud; logre encantar con su escritura a lectores del futuro. Cuando una vez se le preguntó a George Mallory por qué se empeñaba tanto en escalar el Everest, él respondió: “Simplemente porque está allí”. Cuando una periodista me preguntó por qué escribía, yo respondí: “Escribo…porque he leído.” Todos quienes hemos sido ávidos lectores en el pasado, es casi inevitable que más printo que tarde sintamos las poderosas pulsiones de la pasión por la escritura.

    1. Es una bonita historia. Estoy de acuerdo con eso de que hay que leer mucho antes de escribir. Pero obviamente es imposible leer todo aquello que está escrito. Y que todo el que lee, pueda escribir algo decente si desea hacerlo. A veces somos tocados por las musas y tan solo escribimos aquello que se nos ocurre, y que a resultas no abarca ni todos nuestros conocimientos, ni todos los temas sobre los que hemos leído a lo largo de nuestra vida.
      Otra cosa con la que no estoy de acuerdo, es con eso de enviar un texto limpito de faltas de ortografía, y otros errores.
      Por experiencia se que el corrector de word, no es perfecto, y a veces falla mas que uno mismo. No me parece correcto juzgar a un escritor por estas faltas; salvo que sean muchas y garrafales. Eso convierte a los editores en gente muy holgazana, que solo quieren que se les de todo hecho. Que bien que está esto: un texto supercorrecto en todo, a gusto del editor que solo tengan que maquetar y enviar a imprenta.
      No se puede tener todo en esta vida, y para que sea un texto correcto. O bien el escritor, ha estudiado periodismo, filosofía y letras, algo similar a esto, o simplemente se ha gastado el dinero y lo ha enviado a corregir primero antes de mandarlo a la editorial.
      ¡Por favor!. Poner en sus manos nuestras obras ya debería ser suficiente. Después de todo ellos no se ha exprimido el cerebro para escribirlas. Que hagan algo.
      Saludos.

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